- ¿Cuánto tiempo llevas parada aquí?
- No sé, un par de horas quizás, no quiero mirar el reloj -Responde la mujer.
- Pero... ¿cuánto mas pretendes esperar? Creo que ya ha pasado demasiado tiempo.
- No me molestes ahora, esperaré cuanto sea necesario.
- ¿Por qué no la cortas? Para con la huevá, si sabes que no conseguirás nada. Por la cresta, cuando van entender, que estos maricones se lavan las manos con las cagadas que queda.
- Esperaré cuanto sea necesario, y si es necesario no te escucharé.
Se abre el portón, una voz muy ronca grita:
- No sé, un par de horas quizás, no quiero mirar el reloj -Responde la mujer.
- Pero... ¿cuánto mas pretendes esperar? Creo que ya ha pasado demasiado tiempo.
- No me molestes ahora, esperaré cuanto sea necesario.
- ¿Por qué no la cortas? Para con la huevá, si sabes que no conseguirás nada. Por la cresta, cuando van entender, que estos maricones se lavan las manos con las cagadas que queda.
- Esperaré cuanto sea necesario, y si es necesario no te escucharé.
Se abre el portón, una voz muy ronca grita:
Encontramos el cuerpo Ricardo Lopez, ¿Se encuentran aquí los familiares?
La madre sólo grita, tenía la esperanza que en la guerra el poder de otros no hubiese matado a su hijo que hacia el servicio militar y que ni siquiera quería servir a la patria.
Por Rosario Martínez.